Apenas nos damos cuenta, pero todos los años nos pasa lo mismo por estas épocas. «¡Cómo ha podido pasar el tiempo tan rápido!», decimos, y quizás, con la COVID-19 de por medio, se acelera más el trayecto desde enero a diciembre. Se van a cumplir dos años desde el inicio de la pandemia, que no ha perdonado en todos estos meses.

Con un gran porcentaje de la población vacunada, hemos ido recuperando actividades con las que soñábamos desde el principio. En mi caso, volver a un concierto en directo, ese sitio en el que se siente la música como nunca puedes hacerlo en otro lugar, donde la magia de canciones cantadas por centenares de voces tiene su epicentro.

Pero también, como cada año, volvió el famoso Spotify Wrapped, ese momento en el que las redes se inundan de carteles que reflejan minutos, artistas, canciones y estados de ánimo de todos los usuarios de la plataforma. Es una ocasión religiosa, donde el interés por saber qué es lo que más hemos escuchado, nosotros y nuestros amigos (y desconocidos que nos crucemos en el mar de Internet), domina sobre cualquier otra temática.

Así que, para no ser menos, cojo el guante lanzado por la aplicación y escojo no mis tres canciones más escuchadas, sino una de cada artista que considero que me han marcado este año y que son el presente-futuro de la canción de este país.

Caramelo, de Carmen Boza

Los sonidos de Carmen Boza (La Línea de la Concepción, 1987) te atrapan sin contemplación: la mezcla de unas letras atrevidas y unas melodías con las que se atreve a experimentar nuevos sonidos y evolucionar desde la canción de autor a nuevas formas de crear.

Un estilo propio que comenzó en 2011, con el disco Lapislázuli, pero que afianzó en 2015 con el lanzamiento de su segundo trabajo La mansión de los espejos y que confirmó en 2018 con La Caja Negra, explorando el sonido en el que se había sumergido. Ahora, Caramelo (2021) es la canción que marca lo que está por llegar de Boza, un trabajo que se espera que vea la luz a lo largo de 2022 y que seguirá haciéndole romper las pocas puertas que le quedan para seguir marcando el ritmo de su peculiar estilo musical.

Galicia, de Yoly Saa

Hasta cuatro sencillos en solitario de Yoly Saa han visto la luz este año, incluida una colaboración con el cantautor murciano Funambulista. La gallega no ha parado de crecer desde su primer EP Magma y se ha asentado en el panorama musical español con mucho tesón y mucha personalidad.

Ya no volverás, A vida o muerte o A golpes de fe han sido trabajos que ha publicado durante este 2021, además de Galicia, su último sencillo. Este último, con una poesía exquisita sobre su tierra natal, reivindicativa sobre la terriña, pone el broche de oro a 2021, la antesala de su próximo trabajo que se apunta que saldrá a lo largo de 2022.

Que vengan a por mí, de María Peláe

Cierra la lista una artista que se coló en mi biblioteca a última hora, a pesar de que (de nuevo) mi amiga Irene ya venía recomendándomela. María Peláe (Málaga, 1990) tiene un «arte» tan propio del sur de la península que es imposible no caer en sus redes. Incluso, para alguien como yo de música blandita, de punteo de guitarra y voz, los ritmos flamencos y urbanos de la malagueña son pegadizos para cualquiera. Pero hay cuestiones que no se eligen, y no engancharse a las letras y a la música de la andaluza es muy difícil de evitar.

Cargadísimas de reivindicación social, Peláe musicaliza sin tapujos historias y anécdotas que yacen en el pensamiento común, como el postureo en las redes sociales (Y quién no) o la crítica a los típicos «machitos» (Mi tío Juan). Pero con Que vengan a por mí, un claro ejemplo de la importancia de tomar partido y posicionarse frente a las injusticias y al avance reaccionario y retrógrado de la derecha y la extrema derecha, se corona esta joven, al igual que lo hace en Tu cara me suena, donde la versatilidad de su voz le permite hacer unas imitaciones sobrenaturales. Ojo con ella.

Muchos aspectos definen a un año, unos sobre otros, pero siempre hay una banda sonora presente, un hilo musical que sostiene los eventos, las subidas y las bajadas, mientras el incesante paso del tiempo marca la pauta. Vendrá otro año, y aunque a uno cada vez más le invade la sensación de que el tren va demasiado rápido, no dejemos de vivir. La música siempre estará ahí.

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Estudio Ciencias Políticas y Sociología en la UC3M y combino mi pasión por los fenómenos políticos y sociales con la cultura, elementos indisociables de una misma y compleja realidad. Desde pequeño me ha encantado escribir y lo utilizo como manera de evasión y difusión.


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