Si hace algunas semanas repasábamos grandes nombres de la gran pantalla del sexo femenino (desde Vivien Leigh hasta Scarlett Johansson, pasando por la magnánima Meryl Streep), en esta ocasión le llega el turno a sus colegas actores. Esta vez, reunimos lo que consideramos 15 grandes títulos con una interpretación masculina inolvidable. Aunque elaborada desde una inevitable subjetividad, queremos destacar las limitaciones de las que adolece la lista que proponemos a continuación. De este modo, se han quedado fuera de la serie rostros celebérrimos de la gran pantalla del calibre de Al Pacino, Tom Hanks, Anthony Hopkins, Samuel L. Jackson, Idris Elba, Javier Bardem o Jack Nicholson, entre otros tantos.

1. Charles Chaplin – El gran dictador (1940)

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Empecemos por el clásico de clásicos. Con Charlot, su mítico personaje, Charles Chaplin hizo escuela en un Hollywood en su edad de oro. Su comedia física, acompañada del ingenio de las situaciones, siembra aún las carcajadas del público que descubre o revisita sus películas. Pese a su extensa y excelsa obra, El gran dictador destaca entre su filmografía por su irreverencia y arrojo. El actor y director, lejos de temer el salto al cine sonoro tras alcanzar el estrellato en la vertiente muda del séptimo arte, inagura una nueva serie de películas completamente originales con este título. Y, de nuevo, logró el éxito. Lo hizo, además, con una película en la que se burla del nazismo y, más en concreto, de su líder Adolf Hitler. Más allá del parecido, las desternillantes imitaciones en «alemán» y los típicos golpes y caídas, el discurso final y la escena del globo terráqueo han pasado a la posteridad por mérito propio. Una cinta para verla en familia y en pantalla grande. No se la pierdan.

2. Humphrey Bogart – Casablanca (1942)

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El drama romántico por antonomasia, coprotagonizado por la deslumbrante estrella Ingrid Bergman y el galán Humphrey Bogart ha sobrevivido al paso del tiempo encapsulada en dos píldoras. La primera, el ya universal «Tócala otra vez, Sam». La segunda, el broche de oro a un romance imposible: «Siempre nos quedará París». Convertida en una obra de culto por el público y la crítica, Casablanca también tiene como telón de fondo la Segunda Guerra Mundial. Una historia en la que se estremezclan los espías y la Gestapo, pero que trata ante todo sobre dos amantes obligados a separarse antes de tiempo. Ahora deberán decidir si rehacen su vida juntos o si se conforman con el recuerdo de lo que pudo ser. Bogart se erige como el gran pilar de la trama, y un auténtico titán del celuloide.

3. Paul Newman – La gata sobre el tejado de zinc (1958)

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El único título que se repite respecto a la lista anterior es esta película de Richard Brooks basada en la obra teatral de Tennessee Williams. Si en aquella ocasión destacamos el trabajo de Elizabeth Taylor, esta vez hacemos lo propio de su compañero de reparto, el consagrado actor Paul Newman. Además de por su belleza física y el azul de sus ojos, Newman era uno de esos intérpretes que los cineastas codiciaban por encima de cualquier otro nombre. Si se lo rifaban de tal modo no era solo como reclamo de público, sino por sus prominentes dotes actorales. En esta cinta interpreta a un protagonista roto por dentro y por fuera debido a la muerte de uno de sus amigos más íntimos. Sin ganas de hacer frente a su tormento, se hunde en el alcoholismo mientras ha de lidiar con su familia y, en especial, con su mujer.

4. Jean-Pierre Léaud – Los 400 golpes (1959)

Juventud, divino tesoro. Truffaut lo escogió porque le recordaba a él mismo. Era un niño rebelde, con grandes aspiraciones pero sin demasiada motivación. Sin embargo, su llegada al cine le cambiaría la vida para siempre y continúa siendo, a día de hoy, uno de los intérpretes con una de las carreras cinematográficas más longevas de la historia. En este filme de Nouvelle Vague se enfrenta a un vacío existencial cuando se da cuenta de que pocas cosas tienen auténtico sentido en la vida. Por eso reniega de la escuela y desobedece una y otra vez a sus padres. Huye, pero no se sabe muy a dónde. Y lo más probable es que ni él mismo pueda dar respuesta a ese anhelo que parece faltarle. Con este título se abre un ciclo de películas con Antoine Doinel como protagonista. Porque Doinel, Truffaut y Léaud son la misma persona. O quizás el mismo personaje.

5. Marlon Brando – El último tango en París (1972)

La improvisada escena de la violación con mantequilla a la actriz francesa Maria Schneider, responsabilidad compartidad entre el propio Marlon Brando y el cineasta Bernardo Bertolucci, ensombrece esta rara avis del cine independiente. Pese a todo, se trata de una película que ha trascendido como una obra maestra del séptimo arte, un poema visual que aborda el naufragio moral de su protagonista. Brando interpreta de forma excelsa a un maduro norteamericano que comienza un romance fugaz que termina en debacle con una joven parisina cuando ambos se encuentran en un edificio destartalado. Deciden citarse de nuevo tras mantener relaciones sin ni siquiera conocer sus nombres. El actor mantiene el tipo y sostiene el peso de una cinta difícil de digerir, pero de una belleza extraordinaria desde el punto de vista artístico. Léaud, por cierto, también tiene un papel en esta película.

6. Robert De Niro – Taxi Driver (1976)

Es uno de los pesos pesados del cine de Hollywood. Lo sabemos. Pero Robert De Niro es mucho más que un italoamericano con pintas de mafioso. Lo hemos visto en comedias malísimas, como padre sensible, como presentador televisivo o como cazador, pero pocas veces tan espléndido como en esta producción de Martin Scorsese. En ella interpreta a un taxista nocturno de Nueva York. Vaga por las calles con su coche amarillo sin rumbo, obsesionado con los mismos lugares y las mismas personas, pero sin apenas comunicarse con nadie. El drama se va forjando en la psique del personaje, que ante la sordidez de la violencia, la soledad y la podredumbre urbanas decide tomar cartas sobre el asunto y ejecutar la justicia por su propio puño, a punta de pistola. El arco evolutivo del protagonista, sumado a la magnífica actuación de De Niro, constituye una interpretación masculina tan formidable como atemporal.

7. Edward Norton – American History X (1998)

Aunque ha pasado a un segundo plano en el mundo hollywoodiense durante las últimas décadas, hubo un tiempo a finales de los 90 y principios de los 2000 en el que Edward Norton era uno de los actores con una de las carreras más prometedoras de Norteamérica. Prueba de ello es su nominación al Oscar como protagonista de American History X, una truculenta historia de violencia y redención. Derek es un skinhead neonazi que es encarcelado tras matar a un hombre negro en plena calle. Tras reformarse, debe hacerse cargo de su familia, en especial de su hermano pequeño, para quien es un modelo a seguir. Sin embargo, ahora teme que este siga su mismo camino de violencia. Un retrato del racismo sistemático de los Estados Unidos, la injusticia y la desigualdad. Pese a la dificultad del reto, Norton no solo sale airoso, sino que se muestra portentoso en esta cinta, que constituye la cumbre de su carrera.

8. Gael García Bernal – Amores perros (2000)

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Nuestro máximo representante del cine iberoamericano en esta lista es Gael García Bernal, aunque paradójicamente es uno de los intérpretes mexicanos con mayor proyección internacional de la actualidad. Ha trabajado en cine europeo, español, latinoamericano y yanqui, casi siempre con resultados notables. No obstante, la cinta que lo dio a conocer fue esta dirigida por su compatriota Alejandro González Iñárritu. En este drama social cosmopolita (emplazado en México D.F.) confluye una serie de historias cruzadas, por lo que cuenta con un reparto coral entre el que destaca un jovencísimo actor aún desconocido. ¿La paradoja? Al año siguiente trabajaría con actrices del calibre de Penélope Cruz, Cecilia Roth, Maribel Verdú o Victoria Abril. Además, lo hemos visto interpretando al Che, a excéntricos directores de orquesta, a publicistas chilenos, a travestis almodovarianos y a un sinfín de personajes más. Y los que aún están por llegar.

9. Adrien Brody – El pianista (2002)

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Aunque Brody ha corrido una suerte similar a de Norton, quizás por sus malas elecciones de roles en los últimos lustros o debido a la falta de ofertas de calidad, este actor estadounidense de ascendencia judía se mantuvo en la cúspide de la industria durante largo tiempo. Quizás la cumbre de su carrera llegó de la mano de Roman Polanski con El pianista, un elegante drama histórico en el que interpreta a un judío polaco que empieza a sufrir las consecuencias del nazismo tras la ocupación del país. Los privilegios de su familia acomodada se diluyen poco a poco hasta que se ven obligados a vivir en un gueto. Milagrosamente, consigue eludir el traslado al campo de concentración, pero ese es solo el principio de su infierno personal. Este rol le mereció un Oscar y la película arrasó en casi todos los premios y festivales de la temporada.

10. Johnny Depp – Piratas del Caribe (2003)

No solo de cine independiente vive el cinéfilo. Jack Sparrow ha pasado a formar parte del imaginario colectivo como uno de los personajes más queridos de nuestra infancia, y es mérito del actor que le da vida: el polémico Johnny Depp. Venido a menos en los últimos tiempos y sumido en una controversia que ha dañado notablemente su figura pública, Depp entretejió los matices perfectos para dar profundidad a un personaje de lo más excéntrico. El resultado de la creación fue tan esmerado que incluso se comió a su propio creador. Mientras los aficionados a la saga se preguntan cómo continuará sin su protagonista más carismático, nos queda la trilogía inicial para recordar al pirata más célebre de la historia del cine reciente. Sirva también para recordarnos que no todos los grandes actores se forjan en el género dramático.

11. Heath Ledger – El caballero oscuro (2008)

Precedido por el fantasma de su tragedia, el de Heath Ledger es uno de esos nombres que no se olvidan con facilidad. No solo hizo historia con su Oscar póstumo por su papel en esta cinta superheroica de Christopher Nolan, sino que sorprendió tanto al público como a la crítica especializada cuando pasó de apuesto rompecorazones a una de las estrellas más prometedoras al cabo de apenas una década. Aunque truncada de forma repentina, su carrera corrobora la versatilidad y el desempeño del joven actor. Su actuación estelar en Brokeback Mountain le consiguió el respeto de la industria y su participación en este taquillazo de la saga de Batman confirmó su talento y lo consagró como «el nuevo James Dean». La locura del villano conocido como Joker es un regalo interpretativo que también recibió Joaquin Phoenix, constituyendo un hito único: son los dos únicos actores en recibir el reconocimiento de la Academia por el mismo rol.

12. Jake Gyllenhaal – Prisioneros (2013)

Lo vimos brillar como adolescente obsesivo en Donnie Darko, como ávido periodista en Zodiac, como hombre doble en Enemy, como escritor trastornado en Animales nocturnos y como morboso camarógrafo en la fantástica Nightcrawler, entre otros. Desde su juventud se confirmó como un intérprete formidable, algo que pudimos corroborar en el western romántico Brokeback Mountain, en el que compartió protagonismo con el propio Heath Ledger. Sin embargo, en esta cinta del director canadiense Denis Villeneuve rivaliza (interpretativamente hablando) con dos monstruos de la pantalla grande: Hugh Jackman y Viola Davis. A medida que la intriga de la película crece, veremos cómo este detective tendrá que hacer sus cavilaciones para resolver el caso de la desaparición de dos niñas pequeñas que resulta ser algo más gordo de lo que parece. Aunque su talento no se ha visto recompensado en los grandes premios internacionales, nadie duda de que se encuentra entre los actores más hábiles de la actualidad.

13. Leonardo DiCaprio – El lobo de Wall Street (2013)

El joven actor que conquistó corazones en Titanic tuvo que esperar casi dos décadas para alzarse con el codiciado premio Oscar que la Academia le había negado una y otra vez a lo largo de su carrera. Sería por El renacido, del mexicano Alejandro González Iñárritu. Sin embargo, un año antes ya había optado a este galardón gracias a su actuación en El lobo de Wall Street, una ¿comedia? de Martin Scorsese sobre los excesos de los agentes de inversiones de Bolsa. Droga, sexo, violencia y estafa se dan la mano en este largometraje en que vemos a un Leonardo DiCaprio en plena forma, un actor maduro que nada tiene que ver con sus inicios en el mundo de la interpretación. Realiza esta proeza de la única forma posible: saliendo de su zona de confort y encarnando a un cretino de tres al cuarto que logró montarse en el dólar por cuenta ajena.

14. J. K. Simmons – Whiplash (2014)

Sobre este veterano actor pesa la maldición del eterno secundario. No obstante, en esta ocasión logró darle la vuelta a las tornas y encandilar a los académicos de Hollywood. Lo hizo gracias a la modesta propuesta de un desconocido director por esta época, Damien Chazelle, más conocido ahora por estar al frente del proyecto musical La La Land. En esta película se aborda la historia de un joven aspirante a músico en un exigente conservatorio tras ingresar en una aún más exigente banda de alumnos selectos con un increíblemente exigente conductor de orquesta a la cabeza. J. K. Simmons es el encargado de dar vida a este particular profesor que no dudará en agredir y avasallar a nuestro protagonista. La crueldad del personaje articulará un thriller psicológico ágil y trepidante.

15. Timothée Chalamet – Call me by your name (2017)

Como la última vez, concluimos nuestra lista con una joven promesa aún en ciernes. En este caso, le llega el turno a Timothée Chalamet, que nos sorprendió en esta cinta del italiano Luca Guadagino titulada Call me by your name. En ella se fragua una historia de amor entre un adolescente y un hombre maduro norteamericano (Armie Hammer) que llega a la provenza italiana para investigar junto al padre del primero. Las dudas primerizas se difuminan y dan paso a un romance que lo pone todo patas arriba. Además de la multiculturalidad del filme (hay diálogos en inglés, francés, italiano y alemán) y sus impresionantes localizaciones, le debemos el descubrimiento de este joven intérprete, que desde entonces ha deslumbrado en Un día lluvioso en Nueva York (Woody Allen) y Mujercitas (Greta Gerwig), entre otras. Es una de las jóvenes promesas más codiciados del momento y, con toda probablidad, le aguarda un brillante futuro.

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El periodismo me queda de paso. Escribo. Arte, misantropía y revolución. Excelsior.


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