Aviso: Contiene spoilers de Friends: The Reunion.

Suena Embryonic Journey, de Jefferson Airplane. Un plano recorre, en horizontal, un piso vacío, con lo justo tras una mudanza. La cámara enfoca la puerta de entrada, morada, con un marco amarillo. Tras unos segundos, con las cuerdas punzantes de Jefferson Airplane todavía de fondo, la imagen se debería fundir a negro, para dar paso a los créditos. Pero esta vez no. Después de la pausa, la cámara sigue avanzando, se acaba el set y se vislumbran equipos de rodaje, cables y focos, que componen el resto del estudio. Es el inicio de una de las reuniones más esperadas de la televisión: la de Friends.

Por alguna razón, nunca había visto Friends

Hace poco que vi Friends por primera vez. Por alguna razón que se me escapa, había pasado toda mi adolescencia y casi mi etapa universitaria sin verla. La conocía, por supuesto, veía imágenes en las redes y muchas de mis amigas hablaban de ella. Sin más, nunca me picó el gusanillo, ni siquiera con las compras millonarias de las plataformas de streaming y las continuas campañas en redes sociales. Ni, tampoco, cuando amigos como Ricardo, Elena o Carla me animaban a ello y, por si fuera poco, de vez en cuando hacían un reparto sobre quién sería qué personaje de la serie entre nosotros.

Pero mi hermana, menor que yo, la estaba viendo estas pasadas navidades, y vi algún capítulo suelto con ella (maldita la hora, justo aquellos en los que Chandler y Monica se casaban), y algo me picó. Pero en fin, los exámenes de enero estaban a la vuelta de la esquina y no estaba para esas cosas. Pero resulta que sí, que sí que estaba. Desde ese entonces hasta apenas un mes y medio, Friends me acompañó en prácticamente todas las sobremesas de comida y cena.

Friends: The Reunion salió a la luz hace apenas una semana

Era la liberación, y un lugar en el que te sentías bien: te identificabas muchas veces y te reías siempre. Con la meticulosidad de Ross (David Schwimmer) al hablar y su enorme (a veces, demasiada) sensibilidad, el orden de Monica (Courteney Cox), el sarcasmo de Chandler (Matthew Perry), la inocencia de Joey (Matt LeBlanc), el cariño de Rachel (Jennifer Aniston) y… En fin, creo que describir en una palabra al mejor personaje de Friends (no admito discusión) no hace justicia a la interpretación de Lisa Kudrow (Phoebe).

Como a todo el mundo antes, sientes que se te queda un poco vacío tras terminarla. Aunque, para ser justos, no se prolongó tanto como al resto, porque el ansiado reencuentro se estrenó hace apenas una semana. He de decir que me esperaba algo mediocre, nada más ver la enorme lista de invitados, y que fuese un programa centrado en parafernalias varias con famosos, pero nada más lejos de la realidad. Si bien, por supuesto, se hizo corto, hizo justicia a tantos años de espera y al final de la serie.

No había guion, salvo en las recreaciones de las escenas

Un formato dinámico, completo, sin guion, con una entrevista conducida por James Corden; pero también con las intervenciones con formato de documental de los creadores (Marta Kauffman, Kevin S. Bright y David Crane), lecturas e interpretación de escenas clásicas y charlas entre los seis protagonistas, con las apariciones momentáneas de algunos secundarios que aparecieron a lo largo de las diez temporadas.

Los mejores momentos vinieron de la mano de la sinceridad y la complicidad que irradiaba el grupo. La recreación del «Oh, my eyes, my eyes!» de Phoebe, que demostró que Lisa Kudrow nació para este papel (que todavía sigue en ella) o la de la escena del primer beso entre Ross y Rachel, la pareja que mantuvo un hilo amoroso durante la serie imposible de cortar.

La guinda a la relación entre Ross y Rachel

Quizás, con esta última aterrizó la mayor bomba de la reunión: James Corden, con una pregunta que todos nos habremos hecho en algún punto de la serie, provocó que Schwimmer y Aniston confesaran que durante las primeras temporadas estaban enamorados el uno del otro, pero que virtieron toda la pasión en sus personajes ante la imposibilidad de mantener una relación fuera de las cámaras. «Le dije a Schwimmer que no podía creer que nuestro primer beso fuese a ser en la televisión nacional, pero así fue», confesó la actriz que encarnó a Rachel.

Un hecho que el resto de sus compañeros sabía, no solo porque lo confesaron posteriormente sino que por las imágenes emitidas de los descansos entre grabación y grabación, ambos actores mostraban una complicidad y una ternura típicas de quienes sienten el uno por el otro. La puntilla que le faltaba a la relación entre Ross y Rachel.

No hagan como yo

Había mucho sentimiento en esta reunión-reencuentro de Friends (la última vez que se reunirían como grupo para hablar de la serie, en palabras de Cox), que quiso hacer justicia y estar a la altura de lo que se esperaba. No habrá más continuación de la serie (nunca estuvo planeado remover cada uno de los finales -felices- con los que terminó), pero quizás tampoco hace falta. Tras más de 25 años desde su estreno, y 17 desde su final, la grabación nunca dejará de ser un refugio donde sentir (para bien y para mal) que Rachel, Ross, Phoebe, Joey, Chandler y Monica también son parte de nuestra vida.

Ah, y si no la han visto, véanla. No sean como yo y tarden tanto tiempo en hacerlo.

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Estudio Ciencias Políticas y Sociología en la UC3M y combino mi pasión por los fenómenos políticos y sociales con la cultura, elementos indisociables de una misma y compleja realidad. Desde pequeño me ha encantado escribir y lo utilizo como manera de evasión y difusión.


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