¿Sabías que Stanley Kubrick fue fotógrafo antes que director de cine? Es curioso como seguro tenías en mente que era el mejor director de la historia, o que su cine era extremadamente frío o alguna estupidez así, pero desconocías algo que sí habla sobre él. Y es que Kubrick no hubiera sido Kubrick si no fuera por la fotografía. 

Kubrick y la fotografía 

Con solo 16 años, el neoyorquino fue contratado en la revista fotográfica Look por una foto que, en palabras de uno de mis profesores, el resto de los mortales «solo soñamos con sacar una vez en la vida». Era la fotografía de un kiosquero apenado mientras en el periódico se anunciaba la muerte de Roosevelt, algo que resumía el sentimiento de todo en un país. Repito, con 16 años. Kubrick fue aprendiendo cómo manejarse tras la cámara y para cuando comenzó su carrera como director de cine era ya un profesional de la imagen (algo que muchos directores no consiguen a lo largo de toda su carrera). En muchas de sus fotografías están ya presentes la dualidad, la perspectiva con un único punto de fuga, el interés por el amor, la violencia o la humanidad… Es decir, el director de 2001: Una Odisea del Espacio era ya un genio siendo más joven que tú. 

Kubrick
Yo no he sacado una tan buena en mi vida. Foto: Kubrick

Podrías ver cada uno de sus largometrajes (menos el primero, es horrible, créeme) y ver que hay algo único en todos ellos, y te aseguro que eso que lo hace único es lo mismo que hizo que le contrataran en Look: talento, técnica y una capacidad especial para hablar de temas universales. ¿Es Kubrick el mejor director de la historia? Si eres de los que dicen que Ciudadano Kane o El Padrino son tus películas favoritas o tienes un póster de Pulp Fiction en tu cuarto te diré que sí. Pero el cine es mucho más que cuatro directores y 20 películas. Tampoco era un pirado o un Hitler del cine, hay muchísimas experiencias de actores que trabajaron con él y le adoran. Pero sí que te puedo jurar que si hoy estás leyendo a este idiota hablar de Stanley Kubrick es gracias a que podía sacar fotos como la del kiosquero. 

Kubrick y el cine 

Seguro que has visto el vídeo Kubrick – One Point Perspective o algo similar, el que tiene la música épica y tu profe pone a todo trapo y hace que levantes la mirada de Wallapop por dos segundos. Vale, está chulo, pero la simetría no hace bueno a un director, ahí tenemos a Wes Anderson… Pero Kubrick no es Wes Anderson, por eso sabes de qué va El Resplandor (aunque a lo mejor no la hayas visto) pero no te acuerdas de qué va El Gran Hotel Budapest, y eso que la viste hace solo un par de años… En resumen, la diferencia entre el director de La naranja mecánica y otros que han intentado recrear su estilo es que en su cine la estética y la narrativa son uno, es decir, lo que cuenta y cómo lo cuenta va en un mismo camino. No solo eso, sino que además las mismas herramientas que utiliza evolucionan junto a su carrera. Mira algunos elementos: 

Las ópticas angulares

¿Sabes el plano de 2001 donde el astronauta está en la nave rodeado por las paredes blancas? Sí, ese, el típico plano que siempre ponen en los artículos. Pues eso está hecho con una óptica angular. Los angulares son objetivos de la cámara que consiguen recoger gran parte del espacio que les rodea, pero también deforman los bordes de la imagen. Kubrick adoraba esas lentes. En sus primeras películas los usaba para encerrar a los personajes, ponía la cámara detrás de un montón de objetos y usaba este tipo de objetivo, de forma que los actores quedaban tapados por lámparas, paredes o lo que hubiera. Estarás pensando que se tiene que ver horrible, pero tiene su razón: Kubrick quería mostrar el peligro y miedo a la prisión al que se veían sometidos los personajes de la peli.

Esta tontería fue algo que le hizo pelear con uno de los mejores directores de fotografía de su época (y finalmente el cinematógrafo le dio la razón al neoyorquino). Esta técnica sería usada muchos años después en Deseando Amar, de Wong Kar-wai, donde Christopher Doyle, uno de los directores de fotografía más conocidos actualmente, encerraba a sus personajes para mostrar su aislamiento. Pero el angular no solo sirve para esto. Kubrick también lo empleó para dar una sensación de fuerza y omnipotencia en sus films, como por ejemplo 2001: Una odisea del espacio, donde el director habla de un concepto tan intensito como la humanidad. Además, también lo usaba para chivar que algo iba mal, que algún personaje estaba un poco cucú. También en El resplandor le sirvió junto con la steadycam (este cacharro sí que lo conoces, ¿verdad?) para que el hotel envolviera a los personajes y dar la sensación de que estaba acompañándolos, influyéndolos o incluso oprimiéndolos. 

Los travellings y los zooms

El zoom supongo que sabes lo que es, y el travelling, en sencillas palabras es cuando la cámara se mueve gracias a un aparatejode igual nombre. Empezando por este último, ha servido no solo para seguir al personaje que se muestra en cámara, sino también para dosificar información; Por ejemplo, al principio del plano vemos muchos marines haciendo flexiones, de repente la cámara empieza a moverse hacia la izquierda hasta que vemos a otro marine, pero este está sentado y chupándose el dedo. Kubrick ha conseguido dar sentido a una parte del encuadre (los marines) gracias a la otra (el chico que se chupa el dedo). Incluso hay un tipo de travelling típico del director de La chaqueta metálica, que es cuando la cámara «tira» del personaje, vamos, cuando los personajes se mueven hacia la cámara, pero la cámara sigue avanzando. 

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Aquí empieza el ‘travelling’. Foto: Douglas Milsome
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Aquí termina. Foto: Douglas Milsome

Sobre los zooms, hay dos tipos, zoom in (cuando se va de un plano más abierto a uno más cerrado) y zoom out (cuando se va de un plano más cerrado a uno más abierto), y depende de cuál, puede tener un significado u otro. Una de las técnicas más famosas de Kubrick es su uso del zoom in. Normalmente lo aplica sobre un personaje para contarnos algo sobre este (lo más común es para decirnos que está loco). ¿Te acuerdas del chico que se chupaba el dedo? Pues el pobre no es que lo hiciera porque quisiera, sino porque su superior le humillaba, y después de que todos se rieran de él, empezó a quedarse un poquito pallá. Por otro lado, también puede servir para mostrar que algún personaje tiene algo especial, como Danny en El Resplandor. Los zoom out suelen tener una función similar al travelling, muestran un detalle importante y después pasamos a ver toda la escena, aunque en Barry Lyndon podría hablarse de un sentido más «pictórico». 

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El que se chupaba el dedo empieza a cansarse de tonterías. Foto: Douglas Milsome
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Ejemplo de ‘zoom in’. Foto: Douglas Milsome

Hay muchas otras cosas a tener en cuenta, pero tampoco quiero echarte la chapa. Si quieres ver la obsesión de este hombre por los planos simétricos te pones el vídeo de la música épica y ya está. Algo que a lo mejor sí que no sabes es que Kubrick no solo usó las herramientas de cualquier otro director, también creó las suyas propias, por ejemplo, compró a la NASA (sí, la de los cohetes) una lente que pillaba la luz de una vela, y te digo yo que eso no lo hace la Canon del amigo que te saca fotos en el parque del pueblo. También fue uno de los primeros en usar la steadycam y su único Oscar a título personal (no te pilla de sorpresa que los yankees no sepan votar, imagino) lo recibió gracias a los efectos especiales de 2001: Una odisea del espacio, donde usó un efecto que en resumen obtiene la misma imagen de un sujeto en tiempos distintos. Básicamente, Kubrick, para recrear el hiperespacio, un viaje desde Júpiter hasta los confines del universo, usó el mismo efecto con el que tú haces vídeos de TikTok para hacer reír a ocho parguelas.

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ESTE efecto. Foto: Ejem

 

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Tienes que admitir que el de Kubrick está más chulo. Foto: Geoffrey Unsworth

Kubrick y… ¿tú? 

La fotografía es a Kubrick lo que tu móvil a ti, un medio. Un medio para llegar al objetivo final del cine (y puede que del humano), que es contar algo. De igual forma que tú te pasas la tarde pensando en cómo puedes usar un filtro de TikTok para hacer gracia a esa personita especial, Kubrick tuvo que conocer a fondo la fotografía para poder ser el cineasta que fue: el punto de fuga frontal, los primeros planos, los reflejos y las imágenes dentro de imágenes, el juego con las perspectivas, el encierro de personajes y los travellings, la simetría, el uso de los objetivos angulares, el efecto slit-scan, el zoom out y el zoom in, la cámara rápida y lenta, la steadycam… En resumen, Kubrick sin fotografía sería como tú sin un móvil: la intención de contar. Así que lo mismo Stanley Kubrick no era más guay que tú, a lo mejor no hay tanta diferencia entre «el mejor director del mundo» y tú.

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Básicamente intento hacer dos cosas útiles: Cine y escritura. Aquí solo puedo escribir. Si lo hago bien o no, lo decidirá quien me lea.


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