Humanidades

El unicornio de Silvio

Silvio Rodríguez en una actuación. Foto: 24horas.cl

El festival de la Canción Protesta fue el punto de partida para un puñado de cantautores que sintieron la necesidad de contar lo que pasaba en Cuba. Entre ellos se encontraba Silvio Rodríguez, músico y poeta al unísono.

Su vocación musical vino desde temprano, aunque el deber del servicio militar pareció truncar sus inquietudes. Sin embargo, durante esta etapa el artista reconoció fugarse durante las noches de su habitación para tocar la guitarra hasta bien entrada la madrugada. Fue en esas noches donde comenzaba a gestarse la facilidad para componer letras con carácter social, compromiso con el mundo y amor.

La obra de Silvio Rodríguez tiene una base formada en la infancia, cuando concluyó la dictadura de Batista y comenzó la revolución cubana. El pequeño Silvio fue testigo del pánico en las calles y otras atrocidades que le marcaron para el resto de sus días. Esto se plasma hoy en las connotaciones de sus letras. Un claro ejemplo es La Maza -la cantera es la resistencia, la oposición que resiste a los golpes de esta-.

Qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena que cosa fuera -corazón- que cosa fuera qué cosa fuera la maza sin cantera
Un testaferro del traidor de los aplausos un servidor de pasado en copa nueva un eternizador de dioses del ocaso júbilo hervido con trapo y lentejuela que cosa fuera -corazón- que cosa fuera qué cosa fuera la maza sin cantera que cosa fuera -corazón- qué cosa fuera que cosa fuera la maza sin cantera.

En otras ocasiones podemos encontrar protagonistas transformables en sujetos, objetos o sentimientos. No sabemos con certeza qué o quién es el unicornio azul que se fue, pero en nuestro caso sí sabemos a qué referirnos. He aquí la verdadera virtuosismo de Silvio, expresar mucho con poco.

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
cualquier información bien la voy a pagar.
las flores que dejó
no me han querido hablar.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.

¿Un adelantado a su época? Sin duda. De hecho, sus canciones aún tienen gran cabida y no han quedado obsoletas las metáforas y dobles sentidos que adornan sus melodías. Casualidad o no, sus tres primeros discos llevan por nombre Tríptico, y desde Tripticum queríamos dedicar unos párrafos a uno de los cantautores más prolíficos del siglo XX.

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