De cuando te dije eso por primera vez

y yo qué sé estábamos metidos en la cama mirándonos en silencio y teníamos los ojos abrazados literalmente abrazados nuestras pestañas estaban tan cerca que yo había dejado de verte y entonces te dije y si fingimos que tenemos catorce años? y si te digo las cosas que diría si tuviera catorce años? y si jugamos a que somos dos muchachos que no saben nada del tiempo o de la vida que no han conocido el amor el desamor el dolor o el engaño? y si te digo que te quiero como si tuviéramos catorce años y fuera lo normal querer y odiar con esta intensidad con esta celeridad con esta carne que quema y con este amor que va destrozando la piel cuanto más se alimenta en secreto? y tú me dijiste que sí que te parecía bien que tú también querías tener catorce años y poder decirme que me querías y yo te decía te quiero y tú me decías yo más hasta que cogí un avión y volví a casa y te seguí diciendo te quiero y tú me seguías diciendo yo más y un día ya no un día yo te dije te quiero y tú ¿¿¿

De cuando fuimos a hacer la compra 

que no arnau que no que a mí todo eso me da igual que yo solo quiero estar contigo como en una larga tarde de domingo en la que permanecemos callados todo el rato en silencio mientras vemos perdidos o equipo de investigación no quiero aprender a esquiar no quiero que pagues la cuenta no quiero que recorras seiscientos kilómetros por mí quiero que conduzcas despacio mientras suena la oreja de van gogh o love of lesbian o la quinta estación hasta que yo veo una vaca y digo ¡¡¡¡mira una vaca!!!!! y entonces tú te ríes y me miras y nos quedamos en silencio mientras suena la oreja de van gogh o love of lesbian o la quinta estación de fondo y sin decirnos nada más nos ponemos a cantar y llegamos al carrefour y tenemos que bajar pero no bajamos no bajamos hasta que acabe la canción y entonces tú me das un besito porque siempre te enfadas si me pongo la mascarilla sin antes darte un besito y luego vamos al carrefour y yo voy a la sección de libros y a ti no te gustan los libros pero siempre me acompañas a mirar libros y yo te digo que no que da igual que vayas a buscar el saco de pienso o el papel higiénico o lo que nos haga falta pero tú te quedas conmigo y me acompañas hasta que yo termino de recorrer los pasillos de los libros y te sigo a buscar el pienso y te insisto para pasar por una caja donde trabaje una cajera y poder decir bonjour! oui! merci! par carte, s’il vous plaît pero tú siempre quieres pasar por la caja de autoservicio y yo te hablo del capitalismo y de las cosas que están mal te hablo de los animalitos de los pobres pollitos muertos en su cascarón te hablo del consumo de carne y de la guerra te hablo de mis poemas y te hablo de un libro que leí cuando tenía catorce y que me cambió la vida te hablo de lo injusto que es el mundo y de cómo todo lo que me rodea me hace mucho daño y tú te encoges de brazos y me dices que todo eso te da igual que la cosa no va contigo que te importas tú y poco más y a mí sí me importa a mí me importa todo demasiado y me gustaría que fueras más sensible y que no me afectaran con tanta intensidad las cosas del mundo pero me da igual en el fondo porque yo solo quiero estar contigo y darte la mano entrelazar cada uno de mis dedos con los tuyos y volver caminando hasta el coche en silencio

De cuando me llevaste a ver la nieve 

el día que fuimos a la nieve la carretera estaba helada y en una curva perdiste el control del coche y el coche se deslizó hasta chocar con el quitamiedos y tú me preguntaste estás bien??? y yo me quedé un rato en silencio y luego dije: estoy bien y me miraste y nunca más me miraste así solo aquella vez: me estabas pidiendo perdón y nunca jamás volví a ver aquella mirada tuviste miedo??? me preguntaste si tenía miedo y yo quería bajarme del coche y llorar no porque me diera miedo el hielo de la maldita carretera sino porque tú no querías que yo tuviera miedo y yo quería llorar de lo mucho que te quería y te dije que confiaba en ti que pasara lo que pasara confiaba en ti y tú cogiste fuerte el volante y seguiste conduciendo y te bajaste y pusiste las cadenas y nos fuimos de andorra y yo seguí pensando que cómo era posible que tuviera tantas ganas de volver a descarrilar contigo y volver a ver aquella cara aquel gesto de perdón que vi una vez y luego se extinguió para siempre

De cuando tenías que trabajar 

tú tenías que trabajar por las mañanas y yo odio madrugar pero me daba igual te oía entrar en el baño y ver tiktoks un buen rato y luego entrabas al despacho y poco a poco yo me iba desperezando y pasaba por detrás de ti y te daba un beso sobre el hombro tú tenías los cascos puestos y ya no me oías pero te dabas la vuelta y me besabas también entonces yo me vestía y tú me preguntabas que por qué me vestía y yo te respondía que tenía frío y esperaba en el salón a que tú terminaras tu reunión y yo te decía arnau estoy aburrido y entonces encendíamos la tele y jugábamos una ronda al pasapalabra con alexa y yo te hablaba de amazon de los falsos autónomos de las grandes empresas del capital y tú te encogías de hombros y me decía que aquello no iba contigo y yo sabía que sí que iba contigo porque en realidad va con todos pero me daba igual porque estábamos sentados en calzoncillos jugando al pasapalabra y tú ponías tu pierna encima de mi muslo hasta que tenías que volver a trabajar y entonces yo me quedaba jugando puedo jugar con tu switch? te decía y tú me decías que sí y hasta me creaste un perfil y yo me pasé horas diseñando el machanguito casi hasta que se hizo la hora de almorzar y tú me llevaste a aquel restaurante y discutimos porque nunca me dejabas pagar la cuenta pero comí crema catalana y estaba contento y otras veces cuando no tenías que trabajar nos quedábamos haciendo el vago una hora después de que sonara la alarma y yo entraba a ducharme y cuando salía tú habías ido a comprar croissants o pains au chocolat a la boulangerie y yo ponía la mesa para desayunar juntos viendo las noticias en tv3

De cuando te di un regalo

yo llevaba tu sudadera roja porque era muy bonita y tú apenas la usabas creo que era un regalo de reyes pero tú nunca le dabas importancia a esas cosas aunque sabías lo mucho que a mí me gustaban por tu cumpleaños te regalé un libro que no quería leer un libro que se llamaba panza de burro y que yo creía que te podía ayudar a entender quién era yo de dónde venía en qué años había crecido pero como sabía que a ti no te gustaba leer pensé que sería más divertido hacerlo juntos por eso antes de darte el libro subrayé mis partes favoritas hice anotaciones saqué flechitas te explicaba qué eran los munchitos o el clipper de fresa y hasta te escribí una dedicatoria que decía que en el escaso tiempo que llevábamos juntos tú eras lo más parecido a la felicidad que había tenido en años zzzzzzzzzzz si esto fuera messenger aquí metería unos zumbidos zzzzzzzzzz ni siquiera estoy seguro de que leyeras la primera página y a mí me dio igual en el fondo me daba igual porque sabía que lo que podía darte era poca cosa porque yo soy poca cosa y me alegraba de que en mi cabeza sonara la canción de nat king cole que dice it’s incredible how someone so unfergottable thinks that i am unforgettable too

De cuando te ponías triste

a veces te ponías triste sin ningún motivo a veces era porque yo me quedaba mirando a la nada qué pasa? y yo: nada y tú: qué pasa? y yo: nada! y al rato volvías a preguntarme como si yo no supiera que al que le pasaba algo raro eras tú remoloneabas por el sofá jugabas con el mando de la tele y yo te preguntaba si querías agua en realidad siempre te preguntaba si querías agua o cualquier otra cosa también cuando estabas trabajando te llevaba chocolate o te recordaba que hacía un rato que me habías dicho que tenías que hacer pis cuando estabas de mejor humor hasta me dejabas trastear en tu ordenador cosas aburridas de logística o abrías el simulador de vuelo y estrellábamos el avión en el viaje tfn-bcn siempre te pedía que me recordaras cualquier cosa por tonta que fuera te pedía que me recordaras llamar a mis abuelos o la fecha de un concurso o la entrega de un trabajo y tú te lo anotabas en el móvil o lo fijabas en nuestro chat de telegram pero cuando te ponías triste era como si olvidaras todas aquellas cosas como si esos pequeños gestos no fuera un lenguaje íntimo que estaba naciendo entre nosotros tú en tu burbuja y tú tristeza y yo observándote de fuera a veces te ponías triste sin motivo y el silencio se volvía un aire pegajoso y ácido que me castigaba los silencios que a nosotros nunca nos habían incomodado entonces se volvían insoportables y cuando nos íbamos a la cama y yo insistía en hablar las cosas y tú me decías medio en broma medio en serio ojalá me atropelle un tren y yo te decía muy serio que ahora mismo me vendría muy mal (yo, que desde que tengo memoria he deseado morir te decía a ti lo mal que me vendría perderte porque el tiempo que estuve contigo yo nunca nunca nunca nunca me quise morir) y decía que no se puede ir uno a la cama enfadado tú me reprochabas que sí que se puede que tú nunca tienes ningún remordimiento cuando te vas a dormir y yo me quedaba horas dándole vueltas a aquella frase preguntándome si en realidad serías tan buena persona como yo esperaba que en el fondo fueras pero siempre me acababa diciendo que me daba igual porque yo te quería y tú me querías y el mundo me importaba cada vez menos en comparación contigo luego por la mañana te despertabas como si nada y yo me quedaba hecho un lío

De cuando te quedabas dormido 

ahora empiezo a echar de menos todas las pequeñas cosas que me sacaban de quicio como cada vez que te quedabas dormido y yo sabía que ya estabas dormido porque te empezaban a dar espasmos por todo el cuerpo primero en los brazos y luego en los dedos y en las piernas y en los pies estabas abrazado a mí y te daban esos pequeños espasmos como leves electrocuciones y a veces hablabas en sueños pero siempre me decías muy serio que tú nunca soñabas y solíamos pasarnos la noche el uno abrazado al otro y eso era raro porque a mí me encanta dormir solo pero me daba igual me gustaba sentir tu cuerpo junto al mío y oírte respirar flojito a veces un poco más fuerte me gustaba oírte roncar y desvelarme a las tantas y ponerme a mirar twitter mientras tú seguías dormido con la cabeza en mi pecho y yo te decía amor (tú nunca me llamabas amor ni cielo ni cariño pero siempre respondías por cualquiera de esos sobrenombres) el caso es que yo te decía amor despierta estás teniendo una pesadilla y tú me preguntabas qué? y yo volvía a repetir que estabas teniendo una pesadilla y apretabas fuerte tus brazos alrededor de mis costillas y te volvías a dormir pero esta vez ya sin los espasmos y por la mañana no recordabas nada de aquello y una vez me acuerdo de que una vez yo apagué la luz de la mesilla y tú soltaste un largo suspiro y te dije qué? y tú me dijiste que tenías miedo de hacerme daño y yo te dije por qué? tengo miedo de hacerte daño volviste a repetir y yo volví a encender la luz para mirarte a la cara mientras decía estas palabras: tú me quieres? y me dijiste que sí que me querías mucho y yo te respondí que en ese caso era imposible que me hicieras daño que allí donde hay amor no existe nunca el daño (y me equivocaba pero creí que decir aquello en aquel momento te ayudaría a dormir)

De cuando llegó el final 

Tú creías que yo necesitaba todo ese ruido para ser feliz. Los viajes, los restaurantes, la nieve, desayunar pains au chocolat recién horneados, que hicieras seiscientos kilómetros por mí, que te unieras a cada una de mis revoluciones, que cada aventura nuestra fuera una prolongación de la anterior, sin un punto y seguido que nos permitiera respirar. 

Pero no. 

Lo que yo anhelaba era una larga tarde de domingo en la que querernos fuera poco más que poder mirarnos durante largo rato en silencio. 

Y a decir verdad, ara que ja no t’estimo, trobo a faltar aquell silenci.

El nostre silenci. El silenci de tu i jo junts.

El lenguaje en blanco que inventamos ahora empieza a desaparecer de mi memoria como una especie en peligro de extinción. Pero no passa res. Porque el olvido me cubre los ojos y las heridas y por primera vez en mucho tiempo creo que merezco querer de nuevo y desde cero.

Vendrán, en fin, otros silencios donde tendré la oportunidad de jugar a ser feliz.

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El periodismo me queda de paso. Escribo. Arte, misantropía y revolución. Excelsior.


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