A pesar de haber pasado muchísimos siglos, numerosos aspectos de la cultura griega han pervivido hasta la actualidad. Uno de ellos es la mitología. El carácter trágico de los mitos les regala el don de la eternidad. Aunque hayan sido modificados y reeditados, su esencia sigue estando vigente. La reinterpretación de los mitos o la actualización de ellos —pues no debemos olvidar que los hemos ido adaptando a los tiempos presentes— es fundamental para su transmisión a lo largo de la historia. Los mitos son un fiel reflejo de nosotros mismos, de los problemas y conflictos que nos atañen; en definitiva, de la sociedad occidental en la que vivimos.

La mitología en Freud, el padre del psicoanálisis

A lo largo de la historia, diversas escuelas y personalidades han indagado sobre una posible interpretación de los mitos. Pero quizás fue Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, quien dio una versión más acertada y acorde, ya que consideró los mitos como expresiones de las actitudes y fuerzas humanas permanentes. Freud fue un sirviente de la cultura griega y es evidente el vínculo que se mantiene entre el psicoanálisis y la mitología.

Freud se basó en la mitología para desentrañar la manera en la que se forma el inconsciente. Así pues, se basó en la tragedia de Tebas para catalogar los comportamientos instintivos. Freud denominó «complejo de Edipo» al amor del hijo hacia su madre y como consecuencia, los celos que siente hacia su padre. En la mitología griega, Edipo mata a su padre Layo y se casa con Yocasta, la que en realidad es su madre biológica. Su correspondiente en la figura femenina es el «complejo de Electra», el amor que la hija siente hacia su padre. En la tradición griega, Electra mata a su madre Clitemnestra vengando así la muerte de su querido padre Agamenón.

Aunque no llevado hasta el extremo de la muerte y de los celos que propone Freud, sí que es común el vínculo afectivo e incluso adoración que en muchos casos se crea entre la madre y el hijo; y entre el padre y la hija.

Los mitos en el habla popular

La herencia de la cultura griega en la actualidad es evidente. Sobre todo, en la cultura popular. Y es que muchos dichos populares o frases hechas tienen su origen en la mitología griega. La expresión «ser una odisea» alude a las dificultades que sufre Odiseo en su viaje de regreso a Ítaca; «ser mi talón de Aquiles» a la única parte vulnerable del héroe de la guerra de Troya; «abrir la caja de Pandora» a la fatal consecuencia del enfado de la primera mujer; y «ser un narcisista» al personaje que se enamoró de su propio reflejo en el agua y murió tras intentar besarlo.

Otras expresiones no llevan explícito el nombre del protagonista del mito pero sí hacen alusión a él. Comentarios cotidianos como «quedarse de piedra» debido al poder de petrificar de Medusa o «hacerse eco» en homenaje a la ninfa Eco que quedó condenada a repetir la última palabra que decía la persona con la que conversaba.

La representación escénica actual de los mitos

Las tragedias griegas siempre son una apuesta segura en cuanto a la puesta en escena. Los dramaturgos se ven atraídos no solo por el carácter sencillo y sólido de los mitos sino también por su contenido evocador. Los directores de dichas obras teatrales dotan a la escenografía de un carácter más actual, pero procurando que las obras representadas contengan los significados morales de los poetas griegos, aunque estén representadas en un contexto temporal y espacial completamente distinto y el público que las contempla sea contemporáneo. Los mitos calan más en profundidad en el espectador cuando se lleva a cabo una reactualización de ellos.

Las tragedias griegas se siguen representando en la actualidad y dichos mitos se siguen reinterpretando con el propósito de reflexionar y mejorar acerca de nuestra existencia y de los problemas que nos rodean, dándonos cuenta de que no estamos tan lejos de los valores morales y éticos del mundo clásico.

El séptimo arte también apuesta por los mitos

La guerra de Troya ha sido uno de los temas mitológicos más representado en el cine. Pero su adaptación por excelencia, es sin duda, Troya (Petersen, 2004). Dirigida por Wolfgang Petersen y protagonizada por Brad Pitt, Eric Bana y Orlando Bloom, está basada en el poema épico La Ilíada de Homero. Sin embargo, esta versión cinematográfica incorpora en su historia disparidades del mito, arrebatándole varios elementos fundamentales de su trama y manipulando la historia original en numerosas ocasiones.

La historia de Heracles (cuyo equivalente romano es Hércules), hijo de Zeus conocido por sus doce trabajos, también ha sido una figura atractiva para los directores cinematográficos. Tanto que incluso Walt Dinsey quiso sacar tajada del asunto. A finales del siglo pasado, se estrenó la película infantil de Animación Hércules (Musker, 1997) con una banda sonora que a más de uno nos trae muchos recuerdos. La canción No importa la distancia interpretada por Ricky Martín retumba en la cabeza de todos los niños de aquella generación.

El secreto de su eternidad

El escritor escocés Gilbert Highet en su libro La tradición clásica (1949) solventa así la incógnita: «La respuesta fundamental es que los mitos son eternos. Tratan de los problemas más grandes que existen, los problemas que no cambian, porque los hombres y las mujeres no cambian tampoco. Tratan del amor, de la guerra, del pecado, de la tiranía, del valor, del destino: y todos, de un modo o de otro, tratan de la relación del hombre con esos divinos poderes que a veces sentimos irracionales, a veces crueles, y que a veces, aunque nos pese, sentimos justos».

Los mitos sobreviven al paso del tiempo debido a su temática, ya que tratan grandes temas existenciales. Nos ofrecen modelos de comportamientos y de valores y retratan la naturaleza humana, el cómo somos las personas. Gracias a estos artistas que reinterpretan los mitos se han descubierto motivos nuevos para explicar las acciones narradas por la tradición griega. Con el paso del tiempo, las figuras que protagonizan los mitos adquieren rasgos característicos de la sociedad actual pero también se manipula la realidad a favor de la actualidad. En palabras del periodista García Gual: «Pero los mitos perviven, se prestan a relecturas y a manipulaciones, a veces perversas».

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Creo que no es casualidad que haya nacido y crecido en una ciudad que se llama igual que uno de los grandes poetas de la historia: Lorca. Lorqui(a)na de corazón y estudiando Periodismo y Humanidades en Madrid, siempre me ha interesado todo lo relacionado con el mundo de las letras, en especial, el arte y la literatura.

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