Arquitectura, Bellas artes

Culto al lienzo: la inmensidad de las iglesias

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Esos monumentales edificios construidos para rendir culto a las deidades. Esos templos que siempre aparecen en boca de muchos y que encontramos en casi cualquier parte. Nos guste o no hay que admitir que las iglesias son lugares con un nivel artístico muy elevado, una especie de gigantes vivientes que tienen mucho que contar.

Más allá de la fe

Si hablamos de construcciones sagradas tenemos que volar hasta Italia (y Ciudad del Vaticano) para comprender con exactitud lo que significan las iglesias para la historia del arte. Esa sensación que tantos visitantes palpan en sus carnes, de acogida y movimiento, como si un nuevo mundo se abría tras cruzar las puertas de los templos. Más allá de la fe, de creer o no, una visión objetiva, analítica y sin prejuicios es necesaria para admirar el arte de los palacios. Desde esta premisa, Tripticum ha conseguido tomar fotografías exclusivas de algunos de los espacios más significativos de la historia del arte.

Basílica de San Pedro. Foto: Tripticum


En primer lugar, tenemos la Basílica de San Pedro. Se trata de la mayor iglesia cristiana del mundo. Puede parecer que las figuras hayan sido esculpidas con martillo y cincel, pero lo cierto es que todo lo que vemos son obras pictóricas. Cada pequeño espacio de paredes, esquinas o cúpulas permanece decorado con seres que cuentan historias, que nos miran y que, si jugamos con la ilusión óptica, parecen acercarse hacia nosotros.

En segundo lugar encontramos la Capilla Sixtina, situada en el Palacio Apostólico de Ciudad del Vaticano. Sus pinturas al fresco hablan por sí mismas. Es la zona más conocida del palacio. Esta maravilla decorada por Miguel Ángel el predominio de la línea sobre el color y la representación de personajes secundarios producen un efecto de incertidumbre, multitud y capta la atención de los turistas, a pesar del tamaño limitado de la sala.

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Capilla Sixtina. Foto: Tripticum

En tercer lugar, vemos el Panteón de Agripa, más conocido como Panteón de Roma. Actualmente es una iglesia y, al contrario que los anteriores ejemplos, lo admirable de esta obra son los elementos arquitectónicos. Este fue el primer templo en que se utilizó el diseño de espacio circular abovedado.

Refugio de expresión, de la técnica y de formas sofisticadas. Los espacios religiosos con exposiciones cómo estas son patrimonio de nuestro tiempo. Nos brindan una cálida acogida en una visita que no puede completarse en un solo día para mirar a los ojos a cada uno de los personajes que se cuelan entre los rincones.

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