Humanidades

Humboldt, entre la magia y la naturaleza canaria

En el año 1799, el aristócrata Alexander von Humboldt visitó la isla de Tenerife (Canarias, España) durante seis días. En este tiempo pudo ascender al pico Teide, analizar el aire y realizar con sorprendente éxito numerosas aportaciones botánicas. A pesar de que son pocas las carencias atribuibles a la exploración llevada a cabo por este naturalista, sí podemos exponer algunas sugerencias de mejora que podrían haberse tenido en cuenta en dicho viaje.

Inmerso en la Isla

En primer lugar, la expedición se centró casi en su totalidad en el estudio de la flora. Esto no es reprochable, pero si tenemos en cuenta la gran biodiversidad que alberga esta isla, Humboldt podría haber hecho hincapié en otros sectores como la fauna o las variedades del clima. Esto hubiera enriquecido mucho más su obra dado que tanto fauna como flora y orogenia están muy ligadas, y unas se nutren de las otras. Uno de sus logros más destacados fue la descripción de la violeta del Teide.

En segundo lugar, la predilección que el explorador sentía por el pico más alto del territorio nacional se aprecia incluso antes de llegar al Archipiélago, y quizá este interés pudo haber ocupado demasiado su atención, sin tener tanto en cuenta el gran número de parajes, bosques, estructuras geológicas y fenómenos que se daban en la Isla. Sin embargo, esto es justificable dada la situación tan descompensada respecto a la actual en cuanto a avances tecnológicos, transporte, recursos, etc.

A pesar de todos estos inconvenientes, no cabe duda de que la labor que Humboldt llevó a cabo en Tenerife ha contribuido de manera potencial al reconocimiento internacional del patrimonio natural que guardan las islas Canarias, en una época en que los medios de divulgación estaban muy lejos de tener el alcance que hoy tienen.

Trotamundos y visionario

canary-islands-23578_1280.png

Considerado el padre de la geografía moderna universal, Humboldt pisó suelo asiático y europeo, así como el de las -por entonces- colonias españolas en América, con más de una treintena de libros publicados. Su capacidad descriptiva fue la cualidad que más aportó a la experimentación científica y permitió crear una síntesis de la geografía del mundo americano para los españoles. Desde láminas a color, pasando por atlas, dibujos o expresiones científicas, la obra de este adelantado a su época tuvo tal repercusión que hoy son muy numerosos las especies, parques, centros educativos y localidades que llevan su nombre. Además, ya advertía del daño que el ser humano provocaba al medioambiente y de las consecuencias que esto podía acarrear en el futuro.

En sus afirmaciones aseguraba que la Tierra era un organismo vivo, entendiendo la biología como un término global. Fue la primera persona en relatar la teoría de que los bosques influían en la refrigeración y la acumulación de agua en el planeta y en la ralentización de la erosión del terreno. No obstante, el apartado más humanístico de su expedición se centra en la fascinación que siente por las gentes de las Islas. Dejaba constancia de esto a través de cartas en las que se pueden leer fragmentos similares a este:

Los canarios son gente honrada, sobria y religiosa; despliegan menos industria entre ellos que en los países extranjeros. Un espíritu inquieto y emprendedor les lleva a estos insulares (…) a América, y dondequiera que haya establecimientos españoles, desde Chile y la Plata hasta Nuevo México. A ellos se deben en gran parte los progresos de la agricultura en estas colonias”.

Más allá de la ciencia

Se podría decir que el explorador dejó a un lado su observación más científica para disfrutar de la belleza de la Isla y del calor de su población. No cabe duda de que, si se hubiera dedicado a la escritura, hoy tendríamos varias obras de él acerca de este asunto. Seis fueron los días en la ínsula que Humboldt exprimió al máximo y que dejaron huella en la historia de Tenerife. Tanto es así que hoy existe la Asociación Cultural Humboldt de Canarias (ACH), dedicada al estudio de la vida del naturalista.

Alexander von Humboldt marcó un antes y un después en la forma de entender la biodiversidad del Archipiélago, pero también de vivirlo. Probablemente, parte del turismo que frecuenta el lugar se debe a la difusión que el teórico fomentó en Europa con testimonios como este:

¡Regresé del pico ayer; en la noche! ¡Qué espectáculo! ¡Qué gozo!… Me voy casi en lágrimas; me hubiera gustado establecerme aquí; y apenas acabo de dejar la tierra de Europa…”.


Recuerda que puedes suscribirte al blog en el cuadrado de la derecha (justo debajo de los comentarios si estás en el móvil) y recibir en tu correo electrónico un aviso cada vez que publiquemos. ¡Gracias!

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén