Encarna Herrera (Gran Canaria, 1999) enciende la cámara. Apenas se le oye. Pone bien los auriculares. Bien, ahora, y empieza a reírse. Si la escuchas por un momento, te dan ganas de seguirla a donde sea, porque incluso a través de una pantalla es capaz de iluminar una habitación grisácea con su energía. Ella es quien impulsa, dirige y organiza el proyecto Puenteando Literatura como ligadura de unión entre España y Senegal. Una comunidad que intercambia lecturas para hablar de lo que hay más allá de sus portadas. Estudia Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid, pero su relación con el continente africano viene de colaborar con la ONG Puente Humano o, más que nada, por su tío, el escritor Antonio Lozano, a quien recuerda y entrega esta iniciativa como un regalo allá donde esté.

Con más de 70 personas inscritas, Puenteando Literatura ha celebrado tres encuentros con Mamadou Dia, Ana Griott y Lucía Mbomio; el próximo será con Sebastièn Leferevre, investigador de la Universidad de Saint Louis. Para descubrir este mundo no hay más que apuntarse a [email protected]; mientras las labores de redes sociales y plataforma web están en plena construcción.

Hoy es #8M, el Día Internacional de la Mujer, un día (ojalá llegue el momento en que sea cualquiera) para mostrar el alcance y la proyección de una joven mujer que, a pesar del desasosiego que produce apostar por lo personal e íntimo, impulsa un trabajo que desarticula las fronteras y las llena de palabras.

¿Cómo surge Puenteando Literatura? «Un día en la pandemia se me ocurrió crear un proyecto de este tipo para crear vínculos entre España y Senegal, unir corazones y construir puentes, esos eran los objetivos principales, además de tener presente la literatura, el intercambio y la cercanía para conocer diferentes realidades. Ideé el proyecto y me puse en contacto con unos amigos de Senegal para que me dijeran qué les parecía y tener un apoyo. Les pareció buena idea e hice el grupo de WhastApp para empezar a meter gente. Así, en diciembre de 2020, tuvimos el primer encuentro con Mamadou Dia y, poco a poco, estamos creciendo con la ayuda de las plataformas virtuales como Google Meet».

¿Tenías experiencia en clubes de lectura anteriores? «He estado presente en algunos proyectos, he colaborado, pero a este nivel no tenía experiencia. Es la primera vez que me adentro en una aventura de este tipo y, la verdad, por eso iba con miedo porque no sabía si iba a obtener buenos resultados. No tenía experiencia previa, pero lo había creado e impulsado. Era raro, una sensación extraña porque todo empezó con la idea de ‘hacer algo’, pero cuando ya comienza a adquirir seriedad, interés, había gente que me preguntaba por privado sobre el próximo encuentro… Y me dije a mí misma que había que ponerse seria. Con la pasión que tengo por la literatura, el intercambio, hablar, esas capacidades me permitieron adentrarme en algo en lo que soy primeriza.

Lecturas que transforman la mirada

A lo largo de estos meses has contado con personalidades destacadas. «Sí, en diciembre empezamos con Mamadou, que me parece un referente en Senegal. Es activista, director de la ONG Hahatay, son risas de Gandiol, y escribió el libro 3052. Persiguiendo un sueño que se basa en la literatura de carácter migratorio donde cuenta su viaje de su país natal a España. Considera la literatura un agente de transformación, en la cual yo puedo informarte de lo que me está pasando y tú, a través de la lectura, vas a empatizar conmigo. Y así fue el título de nuestro primer encuentro: La escritura, un agente de transformación».

Empezaste arriba del todo. «Sí [risas]. Ya yo iba con todo. Con Mamadou tuvimos buena recepción, los integrantes se quedaron impactos y a mí me dio bastante motivación. El segundo encuentro fue con Ana Griott, cuentacuentos, filóloga, ha recibido diferentes premios a nivel nacional e internacional; es una profesional increíble. Ha trabajado en varias ocasiones con Senegal, y nos habló del lenguaje simbólico a la hora de contar cuentos, como cuando ha recogido en alguno de sus trabajos los elementos de estos relatos africanos que se van perdiendo debido al avance tecnológico, y mencionó la importancia de cómo contar cuentos, qué se transmite, lo peligroso que puede ser quedarse con una única versión de la historia… Y finalmente, el 21 de febrero estuvimos con Lucia Mbomio, escritora y periodista, que nos habló de su libro Las que se atrevieron».

Poniendo el foco en el 8M. «Exacto, vinculándolo con el Día Internacional de la Mujer. En su obra hace entrevistas a varias mujeres blancas que se casaron con hombres negros en pleno franquismo, algo que estaba muy mal visto. No solo por el hecho de que esa mujer tomase las riendas de su vida y no pidiera permiso sobre con quién casarse, sino que casarse con alguien negro era ya un problema. Así que le dio voz a estos testimonios con la intención de que se conociese estos momentos tan difíciles en la dictadura y, a su vez, permitir que personas de hoy día se sientan identificadas con estas trabas. En marzo hablaremos de la literatura afrodiaspórica que se centra en los esclavos negros que emigraron con Sebastièn Leferevre».

¿Decidiste incluir la perspectiva feminista desde un principio? «Sí, para mí era importantísimo. Como estudiante de Filología, siento la falta de transmitir que hay autoras. Desgraciadamente, hemos avanzado, pero sigue estando presente la discriminación. Es una necesidad darle voz a escritoras que han tenido una historia y una lucha interna admirable y, al mismo tiempo, triste. Para que reconozcan su trabajo han tenido que luchar, por ejemplo, Ken Bugul, [con la que me gustaría contar en próximos encuentros], desde sus primeros años se sentía marginada en su núcleo familiar y la escritura, para ella y ellas, ha sido una forma de desahogarse y conocer nuevas realidades. Es muy importante dar a conocer esta lucha en la que aún continuamos, y creo que las escritoras siguen sufriendo para tener una identidad propia en el campo de la literatura. Así que, visibilizar y darlas a conocer también es un objetivo de este proyecto».

«Puenteando Literatura es una comunidad»

Puenteando Literatura es el entendimiento entre estas culturas, educación, solidaridad, es decir, va mucho más allá de comentar un texto. «Por supuesto, por eso le puse el nombre de Club de Intercambio Literatura y no Club de Lectura. La mayoría de los participantes por parte de Senegal son estudiantes y, lamentablemente, no pueden consultar textos o investigaciones, no hay la suficiente demanda y faltan recursos. Por ello, la intención es que a través de esa temática se pudiera sacar todos los ámbitos, tanto a nivel social, económico… El fin es que a través de la literatura se pudiese fomentar los aspectos culturales y se hicieran propuestas de cambio a partir de esta experiencia. Es una comunidad en la que juntos aportamos muchas ideas que van creciendo».

¿Cómo se enfrentan a la posible falta de recursos, sabiendo que tal vez hay zonas donde los libros no estén disponibles, por ejemplo? «Sabiendo esto, siempre intentamos que cuando hablemos de un libro, ir más allá, a la temática. Por ejemplo, Ana Griott tiene un montón de cuentos pero es imposible acceder a todos ellos, así que escogimos un título que abarcase la mayor parte. O conseguir extractos del libro para que lo pudiesen leer. Lo último que quería era proponer la presentación de un título, pensábamos ir más allá».

¿Ha habido contacto con las bibliotecas del lugar? «Por ahora, no. Hay una chica en el club, Fina, que pertenece a Senegal y ha propuesto hacer diferentes intercambios. Es más, en un encuentro estaba el alumnado aprendiendo a versear, es decir, a hablar a través de la literatura oral, tuvimos de repente la oportunidad de conocer esta realidad. Pero esto lo veo más adelante. Estoy aprendiendo al mismo tiempo que los asistentes».

¿Cuáles son los perfiles que te encuentras? «Principalmente, por parte de Senegal, son estudiantes porque tienen la necesidad de tener un punto de encuentro donde puedan hablar con nativos españoles para favorecer la competencia comunicativa en esta lengua, debido a que hablamos español en las charlas. También hay docentes, y luego en España es muy variado, como áreas de la banca, estudiantes, profesorado, que vienen desde Galicia a Tenerife o Gran Canaria».

«La cuestión migratoria no debería de dividirnos en bandos políticos: es un derecho humano»

¿No temes que se tache esta iniciativa de apropiación cultural? «En el grupo de coordinación hay tres chicos de Senegal, y al llevar este proyecto me sentía orgullosa de lo que estaba logrando… Es verdad que existe el prejuicio de que los proyectos en África lo llevan los blancos, o que las ONG van y vienen con la misma sin dejar la labor para que las propias personas del país sigan adelante. Mi idea era darle la oportunidad a la gente para que se pudiera unir, simplemente. Lo más importante para mí es que se trabaje entre iguales».

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Encarna Herrera siguiendo atenta uno de los encuentros del proyecto. Foto: E.H.

Eres canaria. Sabemos qué está pasando en las Islas con respecto a la crisis migratoria. ¿Qué crees que puede hacer tu proyecto ante la deriva que está sucediendo? «En primer lugar, siento, y he descubierto con el paso del tiempo, que la sociedad canaria desconoce mucho de su historia. Hemos sido migrantes desde el primer momento. Por el simple hecho de que una persona sea negra empiezan los prejuicios y esos comentarios que tienen que ver con que ‘nos van a robar’, ‘nos van a quitar el trabajo’ y, de verdad, es muy importante la necesidad de conocer nuestra historia e ir más allá de la realidad que nos ofrecen los medios de comunicación o las opiniones del vecino de ese ‘negro que viene a ocupar la casa que le dio Cruz Roja’.

Las redes sociales nos muestran situaciones lamentables. Siento que nos olvidamos muchas veces de quiénes somos y de dónde venimos, porque si tuviésemos en cuenta esas dos preguntas se nos quitarían los prejuicios que tenemos. Hay mucho por hacer. Al mismo tiempo que suceden estos ataques xenófobos, también hay personas que luchan para que esto no suceda o se palie poco a poco. La cuestión migratoria no debería de dividirnos en bandos políticos: es un derecho humano. Nosotros nos vamos a otros países para buscar una vida mejor, y nos olvidamos de la lucha interna, de las secuelas, de estas personas. ¡No es venir en Fred Olsen a Canarias! Hay tráfico de personas, se gastan todo el dinero que tienen para coger esas pateras, y se dan cuenta de que Europa no es ese sueño que les venden, como nos contaba Mamadou. De él saco esta cita, si me lo permites:

“Me parece injusto que unos tengan derecho a viajar hacia donde quieran y cuando quieran, y otros no. Un europeo, sin importar sus circunstancias económicas o estatus social, simplemente con tener la piel blanca puede viajar a donde quiera, permanecer el tiempo que quiera, y no entiendo por qué un africano, sea cual sea su condición, no pueda viajar a donde quiera”.

Mamadou Dia

Si tengo el derecho a sobrevivir y a buscarme la vida, ¿por qué teniendo la piel negra no puedo? Espero que a través de este proyecto estas ideas también se trabajen y se defiendan los derechos humanos, y recordemos que el hecho de migrar le da riqueza a un país».

¿Qué te ha aportado Puenteando Literatura? «Mucho enriquecimiento tanto a nivel profesional como personal. Tocar corazones es lo principal, y a mí me lo está tocando debido a que estoy creciendo junto a la comunidad que hemos creado. Me está aportando mucha sabiduría y me da ideas sobre a qué me quiero dedicar. Y seguro que hemos pensado durante la pandemia en la necesidad de estar con una amistad, en abrazarla, pues que en un encuentro de estos nos sintamos como una especie de familia, una comunidad donde hay multitud de culturas, donde podamos ser escuchados y haya empatía».

¿Y en cuanto al futuro? «El otro día se publicó un artículo sobre el proyecto, y a nivel local se expandió muchísimo. Puenteando Literatura creo que está creciendo de manera exitosa porque está habiendo gente uniéndose y quiero agradecer a los escritores y escritoras que han acudido y les parece un encuentro bonito en el que intervienen, a los estudiantes a su vez, los cuales quiero que tengan un espacio en el que tengan voz porque también son importantes para la transformación, ¡olvídense de esas creencias que dicen que Europa es quien manda! No, exprésense en este grupo, no tengan miedo. Eso es lo que quiero transmitir».

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