Un cortometraje, por primera vez en inglés y, por si fuera poco, rodado y estrenado en medio de una pandemia mundial. Así es La voz humana, la última producción del cineasta español Pedro Almodóvar. Además, su distribución es insólita en España: un corto proyectado en más de 100 salas comerciales, algo tremendamente inusual y que, seguramente y sumado a lo anteriormente mencionado, solo está a la altura de figuras como la de Almodóvar.

Una adaptación de la obra de Cocteau al siglo XXI

La voz humana es la adaptación del manchego de la obra homónima del francés Jean Cocteau, un monólogo teatral escrito en 1930 y ampliamente representado en teatros de todo el mundo. El propio Almodóvar admite, en un vídeo proyectado antes del cortometraje en el que agradece la asistencia a la sala, que ha repensado el texto para acercarlo a 2020, al intentar hacer que la protagonista luzca actual. Ya no hay teléfono de dial con rueda: ahora, la conversación telefónica que vertebra la producción sucede a través de los auriculares bluetooth conectados al teléfono inteligente.

Tilda Swinton es la actriz que aceptó la llamada de Almodóvar en medio de la pandemia y da vida a la protagonista, una mujer que espera desesperadamente a que su expareja recoja sus maletas, mientras intenta pasar el mal trago. Los 30 minutos del cortometraje suceden en su casa, un montaje construido dentro de una nave industrial, una de las genialidades de Pedro Almodóvar para esta producción.

La voz humana no es el primer acercamiento de Almodóvar a Cocteau

Cartel de 'La voz humana', protagonizado por Tilda Swinton y dirigido por Pedro Almodóvar
La polifacética Tilda Swinton es la encargada de dar vida a la protagonista. Foto: Productora El Deseo

Esta, sin embargo, no es la primera vez que el cineasta se aproxima a la obra de Cocteau. Ya intentó hacer este monólogo en 1987 con La ley del deseo, pero la idea final fue muy diferente al espíritu original. Vestigios de La voz humana del autor francés también se reflejaron un año más tarde, en Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Pero llegó la pandemia y Almodóvar volvió a pensar en el monólogo de Cocteau. Y esta vez sí que era la definitiva, el momento para trasladar a la gran pantalla, con su toque y visión personal, La voz humana.

La firma de Almodóvar

Esta adaptación de La voz humana es una creación puramente almodóvar, de una suerte de lo que a veces se ha definido como «alta cultura underground», y está patente, sobre todo, en la escenografía y fotografía del cortometraje.

El punto neurálgico radica en la casa en la que vive, junto al perro de su ex, la protagonista: una construcción de una vivienda normal dentro de una nave industrial. Esto permite a Almodóvar jugar con los espacios, que son varios y diversos en un mismo escenario.

Ese juego con los límites de la ficción y la realidad, que también se plasmó en Dolor y gloria (2019), mece de forma latente todo el monólogo interpretado por Swinton, un recurso lúdico que engancha en todos los sentidos al espectador.

De la pintura de Gentileschi al novoperiodismo de Capote

No hay un solo detalle que se escape en La voz humana: los colores tan puramente asociados a los filmes del director español también están presentes en la composición de la escena, incluso en los cambios de vestimenta de Swinton, recurrentes y clave en la composición de la iconografía. De la misma forma, la selección de obras artísticas que se suceden no dejan hueco al azar.

Un Venus y Cupido, de la pintora Artemisia Gentileschi, decora el dormitorio. Héctor y Andrómaca, de Chirico, hace lo propio en el salón. Y es en este mismo espacio donde una selección de libros y DVDs, como el filme de Kill Bill, los libros de Alice Munro (autora que adaptó en Julieta) o un ejemplar de Truman Capote.

Cultura en tiempos de pandemia

En estos tiempos que corren, realizar una producción (no solo escribirla) es un deporte de riesgo pero, sin duda, una apuesta por la cultura en estos momentos tan difíciles, aunque, en parte, tienes que ser alguien de la talla de Almodóvar.

La voz humana es la vuelta del cineasta, en forma de cortometraje, que ya está preparando nuevos proyectos cinematográficos para los próximos años. La adaptación, tras varios intentos, del monólogo de Jean Cocteau, es la imagen de la libertad creativa plena que nunca deja de demostrar Pedro Almodóvar.

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Estudio Ciencias Políticas y Sociología en la UC3M y combino mi pasión por los fenómenos políticos y sociales con la cultura, elementos indisociables de una misma y compleja realidad. Desde pequeño me ha encantado escribir y lo utilizo como manera de evasión y difusión.

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