Palabra

Vistas y revistas: pensando el arte

Las revistas divulgativas no solo difunden cultura, sino pensamiento. Foto: Tripticum

Formulamos una pregunta: ¿qué razones incentivan la fundación de revistas culturales o la organización de un ciclo de debates públicos acerca del valor fundamental de la filosofía o la literatura? Quizás una imperiosa necesidad de iniciar una reflexión serena, exhaustiva y desinteresada acerca de las múltiples circunstancias sociales, políticas, económicas, culturales, artísticas y religiosas que delimitan el devenir de cualquier sociedad humana. Una actitud filosófica que surge como reacción, como protesta, frente a unos usos del lenguaje que se tornan obsoletos, grumosos, interesados y sordos ante las complejidades inherentes al drama humano. 

En definitiva, autores como Juan Ramón Jiménez, Carmen Conde o Mercedes Pinto interrogaron el incierto destino de la humanidad; lo observaron, lo conocieron y lo contaron en revistas, poemas, novelas, conferencias o ensayos. 

La revista Índice de Juan Ramón Jiménez

En 1921, Juan Ramón Jiménez, ganador del Premio Nobel de Literatura, fundó la revista literaria Índice, después de dirigir dos célebres proyectos editoriales de corta vida: Helios (1903-1904) y Jardincillos (1918). También, Índice padeció una muerte prematura, debido a problemas de distribución. Cabe reseñar que esta revista no surgió bajo la pretensión de ceñirse a las directrices de un determinado credo estético, sino para difundir creaciones literarias adscritas a cualquier corriente artística. Por lo que el poeta andaluz permaneció abierto a todas las tendencias estéticas de su época y concedió plena libertad creativa a sus colaboradores. En Índice participaron autores españoles e hispanoamericanos de la talla de Alfonso Reyes, Pedro Salinas, García Lorca, Azorín u Ortega y Gasset.  

—Alexis Rodríguez

La primera mujer en ocupar un sillón en la RAE, Carmen Conde, y su Verso y prosa

La cartaginesa Carmen Conde fue una poetisa, dramaturga y ensayista cartaginesa, además de ser la primera mujer en ocupar un sillón en la Real Academia Española. Aunque la producción literaria de Conde abarca poesía, novela, relato, literatura infantil, ensayo y biografía, lo más destacable es su obra poética cuyos temas comunes son el amor, el erotismo y la sensualidad.

Carmen Conde se dio a conocer y consiguió abrirse camino gracias a sus colaboraciones en la revista literaria Verso y prosa fundada en el año 1927 por Jorge Guillén y Juan Guerrero bajo el subtítulo «Boletín de la joven literatura». Se publicó en Murcia como suplemento literario del diario La Verdad. Tan solo sobrevivió hasta octubre de 1928 pero consiguió ser una de las revistas más importantes de la generación del 27 junto con Indíce de Madrid, Litoral de Málaga y Carmen de Santander. Verso y prosa expresaba el «clímax» y la actitud renovadora de la España de 1927 y sería testigo de los primeros pasos de figuras célebres como Pedro Salinas, Luis Cernuda y Federico García Lorca pasando por los pintores Pablo Picasso, Maruja Mallo y Salvador Dalí, entre otros.

—María Cayuela

El divorcio como medida higiénica, la revista que llegó a Mercedes Pinto al exilio

Ser mujer y alzar la voz con firmeza son el dorso y la palma de la mano con la que hemos escrito y creado a lo largo de toda nuestra historia. Mercedes Pinto, lagunera de nacimiento y uruguaya de corazón, desde muy pequeña cogió lápiz y papel y, como si de martillo y cincel se tratara, talló con paciencia y decisión las armas con las que cambiaría el mundo: las palabras. Su obra nos acerca al viaje que emprendemos muchas: en la estación de la impotencia por las injusticias, cogemos la guagua del arte con la esperanza y la voluntad de conducirlo nosotras mismas para arribar a un mundo donde todas las patrias quepan.  

Mercedes Pinto consagró su vida y su arte a un profundo deber de ser líder y partícipe de las revoluciones de su tiempo. En su camino, se dedicó a la divulgación cultural en numerosas revistas así como en conferencias en las que abordaba temas polémicos. Una de ellas, El divorcio como medida higiénica (1923), la llevó al exilio durante la dictadura de Primo de Rivera. Coqueteó con buena parte de las posibilidades artísticas que nos brindan las palabras: escribió poesía, novelas, teatro y periodismo. 

Mercedes Pinto supone uno de los imprescindibles veroles que conforman el paisaje de nuestra identidad como mujeres canarias. Murió en 1976 y todavía podemos sentirla presente, alumbrando el sendero de quienes mantenemos encendida la llama de poder escribir para cambiar el mundo, y también a la inversa.

—Elena Torrent Paz

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